1 de diciembre Día Mundial de la Lucha contra el VIH/SIDA


El 1 de diciembre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, una enfermedad que en sus primeras etapas llegó a calificarse de maldita y que, todavía hoy, es causa de muerte y marginación.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una enfermedad potencialmente mortal causada por el VIH, que ataca el sistema inmunológico del paciente y reduce su resistencia a otras enfermedades.

Desde que se conocieron los primeros casos de Sida, en junio de 1985, se ha avanzado mucho en su prevención y tratamiento, pero, aun así, en 2022, según ONU Sida, todavía había 39 millones de personas que vivían con el VIH. De ellas, el 53% eran mujeres y niñas.

La epidemia del Sida obedece a causas que van más allá de las meramente higiénicas o sanitarias. La pobreza, el hambre, o la falta de acceso a la sanidad son algunos de los factores que contribuyen a la pervivencia de una enfermedad que afecta, mayoritariamente, a niñas y mujeres.

"La pobreza y el hambre hacen a las personas más vulnerables a la infección por VIH y condiciona las posibilidades de acceder a tratamientos con antiretrovirales que impidan o retrasen la aparición del Sida", explica María José Hernando, del departamento de Estudios de Manos Unidas.

Un tema cuidadosamente elegido para cada día

Todas las campañas del Día Mundial del SIDA se centran en un tema específico, elegido después de consultas con ONUSIDA, la OMS y un gran número de organizaciones locales, nacionales e internacionales involucradas en la prevención y tratamiento del VIH/SIDA.

A partir de 2008, el tema de cada año es seleccionado por el Comité Directivo Global de la Campaña Mundial contra el SIDA (WAC, por sus siglas en inglés).

El tema de este año

"Dejemos que las comunidades lideren" es más que un eslogan; es una llamada mundial a la acción. Se trata de capacitar a las comunidades para que tomen las riendas en la lucha contra el VIH/SIDA. Podemos acabar con el sida en todo el mundo, pero el camino hacia el éxito está en las iniciativas dirigidas por las comunidades.

Las comunidades afectadas por el VIH, junto con los líderes juveniles y las redes de personas pertenecientes a poblaciones clave, hicieron importantes contribuciones a la batalla mundial contra esta crisis sanitaria.

Impulsan la prestación de servicios esenciales como la prevención, las pruebas y el tratamiento. Estas comunidades también alimentan la confianza, encienden soluciones innovadoras, abogan por la salud, supervisan la aplicación de políticas y programas y garantizan la responsabilidad entre los proveedores./Portal Manos Unidas